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Acreditación de la situación de baja por incapacidad temporal

Con relativa frecuencia se nos plantean consultas relativas a la validez de determinados documentos, distintos del “parte médico de baja”, que suelen se presentados por los trabajadores con el fin de justificar su falta de asistencia al trabajo por razón de enfermedad común.

En efecto, es práctica frecuente que, tras una ausencia al trabajo de breve duración -uno o dos días, por ejemplo- los trabajadores presenten para justificar la misma, diversos documentos informales, tales como un “parte de asistencia a consulta”, un mero “volante” no oficial de un médico -cuyos datos de identificación frecuentemente no constan o son ilegibles-, o incluso una simple receta para adquisición de productos farmacéuticos.

Tal modo de proceder tiene, en cierta medida, su explicación en la existencia de una práctica, que hay que calificar -desde luego- de irregular, en virtud de la cual el “parte médico de baja” no se expide sino a partir del cuarto día de iniciada la situación de incapacidad temporal. Ello es consecuencia de que en los
casos de enfermedad común o accidente no laboral el subsidio por incapacidad temporal “se abonará respectivamente, a partir del decimosexto día de baja en el trabajo ocasionada por la enfermedad o el accidente, estando a cargo del empresario el abono de la prestación al trabajador desde los días cuarto al decimoquinto de baja, ambos inclusive” (art. 173.1, párrafo segundo, Ley General de Seguridad Social).

A pesar de lo anterior y frente a la práctica de no expedición de parte de baja en enfermedades comunes de duración inferior a cuatro días, debe afirmarse que el parte médico de baja -que “irá precedido de un reconocimiento médico del trabajador que permita la determinación objetiva de la incapacidad temporal para el trabajo habitual” (art. 2.2 del R.D. 625/2014 de 18 de julio)- debe extenderse después de realizarse el reconocimiento del trabajador, debiéndose extender el primer parte de confirmación dependiendo de la duración estimada de la baja (Art. 2.3 RD 625/2014 de 18 de julio):

  • En los procesos de duración estimada inferior a cinco días naturales, el facultativo emitirá el parte de baja y el parte de alta en el mismo acto médico.
  • En los procesos de duración estimada de entre cinco y treinta días naturales, el facultativo emitirá el parte de baja consignando en el mismo la fecha de la revisión médica prevista que, en ningún caso, excederá en más de siete días naturales a la fecha de baja inicial. Después de este primer parte de confirmación, los sucesivos, cuando sean necesarios, no podrán emitirse con una diferencia de más de catorce días naturales entre sí.
  • En los procesos de duración estimada de entre treinta y uno y sesenta días naturales, el facultativo emitirá el parte de baja consignando en el mismo la fecha de la revisión médica prevista que, en ningún caso, excederá en más de siete días naturales a la fecha de baja inicial.
  • En los procesos de duración estimada de sesenta y uno o más días naturales, el facultativo emitirá el parte de baja en el que fijará la fecha de la revisión médica prevista, la cual en ningún caso excederá en más de catorce días naturales a la fecha de baja inicial.

En base a lo que antecede, cabe afirmar lo siguiente:

  1. Los trabajadores están obligados a presentar el correspondiente parte médico de baja para justificar sus ausencias al trabajo por incapacidad temporal desde el primer día, viniendo los correspondientes Servicios Médicos igualmente obligados a facilitárselo.
  2. Los documentos que usualmente se expiden, del tipo de partes de asistencia a consulta, volantes, recetas, u otros similares, no sirven de justificación suficiente de la falta de asistencia al trabajo por incapacidad temporal, especialmente a efectos retributivos en aquellos casos en que, por alguna razón especial, la empresa retribuye al trabajador desde el primer día de la ausencia. A efectos sancionatorios, debemos advertirlo, cabría alcanzar conclusiones diferentes, si la enfermedad realmente se ha producido, ya que aquí no se podría hablar de una “ausencia injustificada”, sino a lo sumo de una irregularidad formal, sin suficiente trascendencia material.
  3. En principio y salvo que exista un convenio colectivo, pacto de empresa o una condición más beneficiosa de la que se derive otra cosa, la asistencia a consulta no está tampoco comprendida entre las situaciones de “permiso retribuido” que se contemplan en el Estatuto de los Trabajadores. (Art. 37.3).
  4. En relación con cuanto antecede y respecto a un caso concreto, se formuló consulta a la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid, debiendo advertirse que aunque la misma se produce en el ámbito de una concreta Comunidad Autónoma, la solución ofrecida resulta generalizare, por cuanto se basa en preceptos de aplicación general. En su respuesta, el Organismo indicado señala, entre otras cosas, lo siguiente:

“El único documento oficial que certifica que un trabajador está incapacitado para desempeñar su trabajo, es el parte oficial de baja laboral por Incapacidad Temporal. Debe emitirse independientemente de la duración prevista, siempre que la ausencia del trabajador sea por un proceso médico incapacitante y al menos por una jornada completa, no como medio de justificar el acudir a una consulta o prueba médica.”

  1. Lo que queda indicado, se corresponde con términos de actuación posibles aplicando la estricta legalidad, en aquellos casos concretos en que así pueda convenir. Cuestión distinta es que, en la práctica a las empresas pueda no interesarles, con carácter general, actuar rigurosamente en relación con situaciones concretas que afecten a la materia comentada, evitando la burocratización y efectos indirectos de pérdida de tiempo (piénsese, por ejemplo, que el trabajador afectado tendría que acudir a su médico al día siguiente de una enfermedad de un día, para conseguir el parte de baja) que de una actuación meticulosa podrían derivarse.